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lunes, 9 de julio de 2012

La codicia y la avaricia son pecados capitales


Recordamos a la Iglesia Católica que la codicia y la avaricia son pecados capitales. Por lo tanto incurrir en ello supone ir al infierno, así que muchos de los miembros de la basta jerarquía eclesial de este país irán sin remedio al infierno cuando les llegue el fin de sus días en la Tierra. 

En un alarde demostrativo de la Avaricia de la Iglesia Católica española, Rouco Varela declaraba que si la Iglesia se veía obligada a pagar el Impuesto de bienes inmuebles, disminuiría su aportación a Cáritas. Claramente hay que ahorrar en gastos para seguir acumulando riqueza en nuestras iglesias y catedrales. Y es que no es suficiente con saber que el famoso Códice calixtino tiene un valor incalculable, y que la iglesia prefiere aportar una miseria a los pobres o reducirla, antes que subastar sus obras de arte y reliquias del pasado.


Y por no hablar de la gran utilidad del mismo, ya que después de un año metido en una bolsa de plástico en un garaje, no creo que seamos mejor Cristianos ahora que se ha encontrado. Por cierto, parece que el manuscrito iluminado tiene más importancia para el presidente del gobierno que explicar a los españoles los recortes y las medidas del gobierno. 

En un país de vergüenza, hasta la Iglesia Católica es lamentable, sobre todo su jerarquía eclesial, por que imaginen ustedes cuanto dinero tendrán que les había quitado 1,2 millones de Euros de la aportación de los fieles y ni siquiera lo tenían contabilizado. Es la sensación del que le sobra el dinero y no mira el precio de lo que compra.

Para finalizar recordar lo que es la codicia y la avaricia a la Iglesia. La avaricia es una inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones. La codicia, por su parte, es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas.

La codicia (o a veces la avaricia) se considera un pecado capital, y como tal, en cualquier sociedad y época, ha sido demostrada como un vicio. En efecto, al tratarse de un deseo que sobrepasa los límites de lo ordinario o lícito, se califica con este sustantivo actitudes peyorativas en lo referente a las riquezas.

Así que menos meterse con los viciosos homosexuales y a ver si sueltan el vicio de amasar posesiones y riquezas que van sobrados y dan más dinero a los pobres como Jesucristo dijo e hizo durante su vida, por cierto, muy distinta de la que gastan nuestros obispos, arzobispos y demás calaña jerárquica.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Meteos con el Islám, con eso no es atreveis, eeeh??? No, en cambio os teneis que meter con una religión que se os ha impuesto desde pequeñitos.

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