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lunes, 23 de julio de 2012

La tormenta perfecta

España se hunde económicamente, se hunde literalmente y no está claro que ya se pueda hacer nada, probablemente estemos avocados al desastre y ya nadie pueda pararlo, pero ¿por que hemos llegado a esto?



Alberto Vázquez Figueroa escribe:


Durante el verano las cigarras cantaban mientras las hormigas trabajaban
y reunían alimentos para el invierno.
Cuando éste llego las cigarras le dijeron a quien gobernaba el bosque:
¿Por que no no le robas la comida a las hormigas y nos la repartimos?
Al gobernante le parecio una buena idea y las hormigas murireron de hambre.
El verano siguiente nadie trabajo guardando alimentos, durante el invierno las cigarras
murieron y el gobernante ya no tuvo a quien gobernar.
El bosque se llamaba España.

Echando la vista atrás el principio del fin de la economía española comenzó con Felipe González, continúo con Aznar, Zapatero para no ser menos también ayudó y ahora Rajoy está culminado la obra.
Todo comenzó el día que decidimos ser europeos y pensar que si nos dejaban entrar en el mercado común ya estaba todo solucionado, Felipe González con una mayoría de la ciudadanía riéndole las gracias, negoció la entrada de España en la CEE (UE), como había que entrar si o si aceptamos todas las condiciones impuestas. Se eliminaron progresivamente los aranceles aduaneros, con lo que parte de nuestra industria, en concreto la automovilística, dejó de ser competitiva y pasamos en casi todos los sectores industriales a ser importadores mas que exportadores. Además todo coincidió con una reconversión industrial bastante criticable. También se cedió mucho en el sector agrícola, mucho mas competitivo que cualquiera de los socios europeos en aquel entonces. Y aunque en principio la entrada en la CEE fue un éxito económico sentó las bases de la incapacidad de España de revertir la espiral económica en la que actualmente se encuentra. También Felipe González comenzó la ronda de privatizaciones de servicios públicos rentables (los no rentables no los compra nadie). También comenzó una política de ampliación de carreteras en detrimento del ferrocarril, siendo un país España sin una gota de petróleo. Estas fueron algunas de las nubes que Felipe aportó a la tormenta.
Después llegó Aznar, que parecía haber encontrado la receta del éxito y también tuvo una cantidad de reidores de gracias importante dentro del electorado. Pues Aznar amplió las privatizaciones, descentralizó servicios, ampliando su coste al doble, transfirió competencias de todo tipo para pagar el apoyo nacionalista. Pero el mayor logro de la era Aznar fue su liberalización del suelo, el germen de la burbuja inmobiliaria.
Llegó Zapatero y lejos de cambiar las políticas Aznarianas las potenció hasta el infinito, continúo el magnifico plan de trenes de alta velocidad y aeropuertos, y también siguió soplando para hinchar la burbuja inmobiliaria. El coste de los servicios públicos descentralizados llegó a límites insostenibles. De su cosecha fue la negación de que todo lo anterior nos llevaba al desastre, negación increíble del pinchazo de la burbuja durante años y su inútil plan Keynesiano del Plan E.
Por último llega Rajoy que cree que va a solucionar la intoxicación administrando mas veneno. Pretende salvar la economía con mas de lo mismo, ladrillo y turismo, continuar con lo que nos ha llevado a la situación actual. En menos de un año ha perdido el control de la economía definitivamente.
Pues ahora las cigarras están empezando a pasar hambre, y si las hormigas alemanas (las españolas ya están muertas) no se apiadan de nuestra economía sólo queda la muerte por inanición. 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Mejor muerto que sencillo

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